LA CASA

Esta singular Casa del siglo XIX, catalogada como Monumento Histórico Artístico de la Ciudad de Motril y anclada en el corazón de la Costa Tropical de Granada, con una superficie de 660m2, se sitúa en una hermosa colina,  desde la que se divisan unas incomparables vistas al mar, Sierra Nevada, Vega de Motril y Salobreña.

Los salones, espaciosos y con chimeneas, son los lugares ideales para la conversación y la lectura. La presencia de la música envuelve el ambiente de forma placentera y sosegada. Se integran en la decoración diversos objetos familiares que aportan al lugar un estilo muy personal. Una terraza mirador de 220m2, en el exterior y en plena naturaleza, es el escenario idóneo para paladear sabrosos desayunos y saborear las frutas tropicales de nuestra huerta bajo la mágica luz de Andalucía.

Es sin duda, un lugar creado para disfrutar.

LA HISTORIA

A este enclave le da nombre un famoso botánico inglés de origen judío llamado Bates, que trabajó a las órdenes de los Reyes Católicos, según consta en los archivos de finales del S. XV, estudiados por el historiador local D. Manuel Domínguez.

También fue residencia de un hijo de Beatriz Galindo, institutriz de los Reyes Católicos. El conde de Bornos compró la casa, donde se encontraba también una torre-atalaya.
A finales de la época musulmana hubo una fábrica de lino y otra de azúcar.

A principios del S. XVII la adquiere Alonso de Contreras, regidor de Motril y fundador de la actual Iglesia de los Agustinos. Durante esa época se instaló un molino de papel y posteriormente se cambió por otro de harina.

La familia Jiménez Caballero, algunos de cuyos miembros fueron eminentes políticos, regentó también esta hacienda, habitando un palacete construido en el S. XVIII en la zona norte de la finca, que fue posteriormente quemado durante la guerra civil.

Antes, en 1898 D. José Jiménez Caballero mandó construir el actual inmueble, un pabellón de caza para invitados, cuya estructura férrea fue diseñada por Gustave Eiffel y la cual siguió habitada por la familia hasta los años 70.

Pero fue su hija Dña. Eladia Jiménez de las Cuevas la verdadera impulsora de los jardines primitivos.

A partir del año 1994 se inició un intenso trabajo de rehabilitación de los jardines y de la casa que duró casi tres años, por parte de sus actuales propietarios, la familia Rodríguez Martín Feriche, quién la convirtió en casa rural en el año 1999, para goce y disfrute de todos sus huéspedes.